Hace quince años que asesinaron a Facundo Cabral, el cantautor que predicó la paz y murió por un ataque que no iba dirigido contra él

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Quince años después, el asesinato de Facundo Cabral continúa siendo uno de los episodios más trágicos y conmovedores de la música latinoamericana. El cantautor argentino, reconocido por sus mensajes de paz, libertad y reflexión, perdió la vida el 9 de julio de 2011 en Ciudad de Guatemala, cuando el vehículo en el que viajaba fue acribillado a balazos mientras se dirigía al Aeropuerto Internacional La Aurora.

Cabral acababa de finalizar una serie de conciertos en Guatemala y tenía previsto viajar a Nicaragua para continuar su gira. Durante el trayecto, varios sicarios interceptaron la camioneta en la que viajaba junto al empresario nicaragüense Henry Fariñas, sobre quien, según determinaron posteriormente las investigaciones, iba dirigido realmente el atentado. El cantautor falleció en el acto, mientras que Fariñas resultó gravemente herido.

Las autoridades de Guatemala, con el apoyo de la Comisión Internacional Contra la Impunidad en Guatemala (CICIG), concluyeron que el crimen estaba relacionado con una disputa entre organizaciones vinculadas al narcotráfico y que Facundo Cabral fue una víctima completamente ajena al conflicto. El ataque fue ordenado por el narcotraficante costarricense Alejandro Jiménez González, conocido como «El Palidejo», quien años después fue condenado junto a varios de los autores materiales del asesinato.

La muerte del artista provocó una enorme conmoción en toda América Latina. Gobiernos, instituciones culturales y miles de seguidores rindieron homenaje a un músico cuya obra trascendía el ámbito artístico. En 1996 había sido distinguido por la UNESCO como «Mensajero Mundial de la Paz» gracias a su constante defensa de la convivencia, la solidaridad y la no violencia.

Nacido en La Plata (Argentina) en 1937, Facundo Cabral convirtió una infancia marcada por la pobreza en una trayectoria internacional repleta de conciertos, libros y reflexiones. Su canción «No soy de aquí, ni soy de allá» se convirtió en un himno universal y fue interpretada por numerosos artistas de todo el mundo.

Quince años después de aquel atentado, su legado permanece intacto. Sus canciones y pensamientos continúan recordando que la libertad, la paz y la dignidad humana fueron siempre el eje de una vida que terminó de forma tan injusta como inesperada.

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