La Columna de Raimon – Los festivales y la industria del disco (22-08-1964)

La columna de Raimon (Revista Destino – 22/08/1964)

El verano del 64, al parecer, está siendo un verano huérfano de canciones de moda.

Las canciones que se machacan en los numerosos bailes estivales y en los locales de todas las fiestas pueblos y barrios pertenecen al grupo de las lanzadas en el invierno anterior (No entro en el terreno del juicio, continúo creyendo que la producción masiva de canciones da como resultado un bajísimo Índice de calidad y continúo creyendo que la canción puede ser una manifestación artística tan digna como cualquier otra )

Los festivales, cuya primera intención no ha sido nunca premiar con respecto a unas normas de calidad y dignidad tanto musical como literaria, sino que han intentado siempre lanzar canciones e intérpretes, cosa que repercutirá directamente en la venta de discos que es lo importante desde el punto de vista económico, no están consiguiendo sus propósitos este año.

Se han celebrado ya Benidorm, Aranda del Duero, el nuevo e internacional de Palma de Mallorca, creo que hay anunciado otro de Menorca y me han llegado rumores de un festival de la
canción valenciana. Falta, es verdad, el del Mediterráneo, que se ha convertido en un festival esperado.

Hace dos años ocurrió aquel extraño batiburrillo debido al recuento de votos, el año pasado ganó una canción catalana, lo cual supuso para algunos un delito de lesa patria. Este año la apariencia es más tranquila, no se ha seleccionado ninguna canción catalana y hay jurados secretos esparcidos por la periferia que baña el Mediterráneo, según me han
dicho.

La representación española es la más numerosa, con lo que el número de posibilidades de resultar vencedora es mayor.

Yo tengo la impresión que en cada festival hay muchos millones de pesetas en juego, no para los intérpretes sino para autores y casas editoras.

Pero a pesar de todo, la idea de ensanchar el mercado del disco a través de festivales me parece equivocada.

Es evidente que durante unos días la radio y la televisión y. cada vez más, la prensa informan de su desarrollo y están, por decirlo de algún modo, a su servicio.

Sin embargo, son otras las razones que impiden que el mercado del disco se ensanche, son principalmente el precio del disco y el tocadiscos. El tocadiscos resulta caro, y no se ejerce ningún tipo de publicidad
para que se incrememe su venta.

El disco es carísimo si tenemos en cuenta nuestro poder adquisitivo. los teenagers, que son los que mantienen un amplio mercado del disco en otros países aquí no poseen suficiente dinero como para comprar
más de un ejemplar al mes, en el mejor de los casos.

De este modo, mientras en Francia o Italia una canción de moda supone
millones de discos vendidos y en Gran Bretaña los Beatles representan una gran fuente de divisas, aquí 40.000 discos son ya una suma considerable.

Las empresasde discos radicadas en la península carecen
de espíritu de vendedor y, claro está, la industria del disco es aquí raquítica y doméstica. He hablado con mucha gente sobre este tema y hay unanimidad: la carencia de tocadiscos, el elevado precio del disco y el bajo nivel de calidad en canciones c intérpretes son las principales causas
de la existencia de un reducido mercado

Raimon Pelegero

 

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